Ángel me hablaba ayer de sus proporciones, y yo hoy le doy mis razones: contundentes y redondas como dos melones, vamos: lo que me sale de los cojones... Y como lo que me dice este animal, no es por nada pero me sabe mal, ¡le hago este poema infinitesimal!
¡Ay Ángel tu me quieres llevar al huerto, mas tu deseo no llegará a buen puerto, pues me mides el rabo con el ojo tuerto...!
"¡Ay que tener duros melones
En la cabeza y en los cojones
Para venirme a mí con discusiones
Sobre las áureas proporciones!
Pero si tú ni te la encuentras,
Cuando en un culo malamente entras,
Y hablas de proporciones morunas,
Cuando tienes por huevos dos aceitunas.
Tú de lo que estás bien es de cabezón.
Que no te cabe en boina ni visera,
Y lo que quieres es comerme mi pollón,
Pues lo siento cari: sentado espera.
Te lo digo yo y no es por nada,
Que para poder medir tu rabo,
Y con esto por hoy ya acabo,
¡Se tuvo que inventar la pulgada!
Moraleja:
¡Ay cari, a ti te vienen todos tus males
De tus medidas infinitesimales!"

2 comentarios:
:O jajaja que respuesta Cari, besos
No sabía que esta tarde
me estabas esperándome
que en la penumbra
querías proyectar
el film de mis deseos,
acostarte junto a mi
mirando los dos al techo,
tu mano explorandome,
acariciándome el ombligo,
bajando a pasos cortos
mis dedos sigilosos
a tu sexo carnoso y abundante,
tocándote la boca de pez
hambriento que es tu glande
donde mi amor se expande
y nada queda sino entregarme
y entregarte a mi toda la tarde.
Besos
Alberto
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