Pero yo mientras me fumo un puro, le contesto con este poema duro, que por mucho que cambie el sillón, ¡no le va a crecer la polla un cojón…! Es cosa que nadie entendería, que te creciera el rabo por cambiar la tapicería, jajaja.
"Ay, nuestro Ángel me ha contestadoEntre divertido y algo enfadado,
Con este poema algo desangelado.
Comparándome a mí con Cicerón,
(lo que mi importa, francamente, un cojón)
Niega que aquel fuera el feo sillón.
Donde mostró el culo con profusión…
Pero si no era ese era parecido,
Y estaba allí igual de desfavorecido,
Su culo aparecía así como descolorido,
Como ahora se le nota un poco chuchurrido
(Chuchurrido es una poética licencia,
Debiera decir entonces chuchurrío,
Son cosas de mi aguda inteligencia,
Para que el verso no pierda todo el brío).
Hoy han comprado un sillón más blanco,
Que es lo que se estila ahora en Valencia,
Para así no manchar con el semen franco,
El asiento en el que se corre su excelencia…
Luego el Burbu le tiene que dar al amoníaco,
Pues de la limpieza es el tío algo maníaco,
Mientras Ángel tan salido como demoníaco,
Masturba su corto rabito escuchimizado,
Y le suelta allí un chorrito desaprovechado
Después de -para la foto- hacer el tal posado.
Ay Ángel, cuando tus complejos de rabo venzas,
Y con el pelo del pecho ya hagas trenzas,
¡Tal vez entonces muestres al mundo tus vergüenzas!"

2 comentarios:
jajaj!
De tu tierna poesía,
lo que más me ha gustado,
sin duda y sin enfado,
es esa tierna fotografía.
Pues es lo que más se parece,
a Angel cuando le crece.
Un tío bien formido,
agradable y bien vestido.
Un Angel de incomparable asunto;
no como tú, enano presunto.
Un Angel renacido de agua viva
que tiene la polla como una diva.
Para ser feliz en este milenio,
A Ángel irás a tocarle el trienio.
(Con Trienio me refiero a mi rabo,
que yo rasco cada mañana con agrado)
jajajajaj!
Ay, Ángel querido,
Te sale la vena funcionarial,
Y te acuerdas del trienio,
Ahora que te lo ha tocado…
El partido vencedor.
No te muestres tan herido,
Que tu paga no está mal
Y te queda mas de un quinquenio,
Con tu Mariano bien amado,
Y Soraya de tu amor.
Me veo en la obligación
De explicarte Ángel mío,
Que por fino que sea tu atavío,
No te crece más el pollón.
Y por mucho que vistas la mona,
De seda, lamé y percal,
No parecerá más jamona,
Ni polla de gran animal.
Tras tu traje de mercadillo,
Y aunque me quede el poema crudo,
Tengo que decirte chiquillo,
Que tú rabo seguirá más bien menudo,
No como el mío, que con él hago un nudo
Cuando yo me peino el flequillo.
Y ni con traje de Armani ni Valentino
Ni con calzón de Gucci ni Balenciaga,
Quien tiene una polla aciaga,
Será por ello más fino.
Ni con los slips de Calvin Klein,
(como los lleva tú sabes quién)
El que no tiene bien grande la “cosa”
Llevará vida triste y muy sosa,
Que siempre, aunque de seda se vista
Te lo digo –y no es por nada-,
Quedará la mona escuchimizada,
Tanto en Soria como en Fromista.
Tanto en Sevilla como en Guadalajara,
Y con esto el poeta ya para,
Quien tenga pequeño el rabo,
No pasará de cabo,
Ni llegará nunca a coronel.
O se quedará de bedel.
Mas no entrará nunca en el cielo,
Ni a Thiago catará ni en celo,
Ni nunca me follarás a pelo,
Así andes por donde andes,
Pues a mi me gustan bien grandes,
Tanto en Murcia como en Flandes…
Moraleja:
Si tienes pequeña polla y cojones,
Tontería es que vistas de polisones, jajajaa
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