Pero yo mientras me fumo un puro, le contesto con este poema duro, que por mucho que cambie el sillón, ¡no le va a crecer la polla un cojón…! Es cosa que nadie entendería, que te creciera el rabo por cambiar la tapicería, jajaja.
"Ay, nuestro Ángel me ha contestadoEntre divertido y algo enfadado,
Con este poema algo desangelado.
Comparándome a mí con Cicerón,
(lo que mi importa, francamente, un cojón)
Niega que aquel fuera el feo sillón.
Donde mostró el culo con profusión…
Pero si no era ese era parecido,
Y estaba allí igual de desfavorecido,
Su culo aparecía así como descolorido,
Como ahora se le nota un poco chuchurrido
(Chuchurrido es una poética licencia,
Debiera decir entonces chuchurrío,
Son cosas de mi aguda inteligencia,
Para que el verso no pierda todo el brío).
Hoy han comprado un sillón más blanco,
Que es lo que se estila ahora en Valencia,
Para así no manchar con el semen franco,
El asiento en el que se corre su excelencia…
Luego el Burbu le tiene que dar al amoníaco,
Pues de la limpieza es el tío algo maníaco,
Mientras Ángel tan salido como demoníaco,
Masturba su corto rabito escuchimizado,
Y le suelta allí un chorrito desaprovechado
Después de -para la foto- hacer el tal posado.
Ay Ángel, cuando tus complejos de rabo venzas,
Y con el pelo del pecho ya hagas trenzas,
¡Tal vez entonces muestres al mundo tus vergüenzas!"


