A raíz de un descubrimiento mío en arte, sobre el retrato en El Prado de la Gioconda, Ángel que quiere seguir en la onda, quiso aportar algo de su parte. Y se inventa un pintor de nombre Almedina, que lo ha cocinado él en su cocina, pues no hace falta ser un gran bardo, pa’ saber que quien la pintó fue también Leonardo. Y afirma, además, poniéndose chulo, que Almedina a Leonardo, daba por culo.... que éste era una especie de furcia, para aquel otro que más tarde marchó a Murcia.
Y a raíz de tan artística disputa, sin salirme yo de mi culta ruta, y después de leer de Ángel tal cagarruta, le hago quedar aquí como guarrindonga puta… ¡Qué eso es lo que se llevan de mi parte, los que se pasan de listos en el arte!
"Bueno, Ángel, mi mandíbula se parte
Ahora todo el mundo entiende de arte,
Y se cree que ha hecho un descubrimiento,
Pero si no lo digo yo parece que miento,
Que aquí el primero en descubrir fue Thiago
El único visionario, artista y mago,
Que con una teoría certera y honda,
Ha plasmado la verdad de la Gioconda.
Y realmente las dos las pintó Leonardo,
Pero no puede ser que fuera ese fardo
De un pintor de medio pelo y nariz fina,
Que se ha dado en llamar Yáñez de Almedina,
Tú, tiras pa’ casa, llevándote pa’ la Mancha,
Y sueltas tu teoría y te quedas tan pancha.
Con unos ejemplos, odiosas comparaciones,
Pero yo veo más bien pocas, de verdad, razones.
Y se te queda hueco por dentro el pirolo,
Pensando que tal vez fuera el “spagnolo”
Elucubrando con que al genio enculaba,
Mientras con el rabo distraído pintaba.
Y para colmo a ese pintor pones en Valencia,
Seguro que tu novio tiene en esto presencia,
Con un cuadro viejo para alguna subasta.
Qué ya sabemos como el Burbu las gasta…
¡Venga, Ángel, de decir cosas raras ya basta!
Conclusión:
Es tan corto y fútil tu empeño,
Como el rabo tienes de pequeño.
¡Venga, hombre, no nos engañes,
Y deja en paz al pobre Yáñez!
Hala, cari, ahí lo llevas…, jajaj"



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